Taiwán: 56 años de amistad y cooperación con Paraguay

El mes pasado, la República
de China Taiwán y el Paraguay
cumplieron 56 años
de relacionamiento diplomático.
A lo largo de estos
años, nuestro país fue beneficiado ampliamente
con la amistad, la cooperación,
el apoyo a la educación, asistencia
técnica y económica en diversos campos.
La ayuda que ha brindado el país
asiático al nuestro ha posibilitado el desarrollo
y crecimiento de agricultores y
comunidades del área metropolitana y
del interior del país. No hay que olvidar
su respaldo económico para la construcción
de viviendas populares y obras
viales, así como un sinfín de donaciones
en el área de la tecnología a diversas
instituciones.
Taiwán es una pequeña isla de 35.751
kilómetros cuadrados y más de 23 millones
de habitantes. El PIB es de 876 mil
millones de dólares y el producto per
cápita alcanza los 37.900 dólares anuales,
lo cual es una evidencia del enorme
desarrollo en lo social, político y humano
existente en el territorio.
Más allá de estas cifras, hace casi 60
años Taiwán era una isla de economía
agropastoril, con un casi nulo aparato
industrial. Sus líderes iniciaron con férrea
disciplina una planifi cación estratégico
que llegó a convertirla en uno de
“tigres de Asia”, por su extraordinario
desarrollo. Es una experiencia digna de
emular en países como Paraguay.
Fundamentalmente, entendió la premisa
básica de que la educación era la
clave para el crecimiento, la inversión
en materia de investigación y desarrollo
la ha impulsado a un progreso sostenido
a lo largo de décadas.
El Paraguay debe aprovechar la apertura
en continuar apoyándonos en materia
educativa y en el campo de las investigaciones,
áreas tan sensibles a nuestra
situación.
El actual embajador de Taiwán en
Paraguay, José María Liu, ha sido claro
en este enfoque para potenciar el
desarrollo de nuestro país: “Lo único
que debe fomentar el país para generar
mayor desarrollo económico
es la educación, todo depende de la
base sólida de educar y capacitar;
sin esto va a ser imposible”.
Y sabemos que el embajador Liu no está
equivocado. Por el contrario, es lo
que debe ser una obsesión nacional:
mejorar y ampliar la educación.
Paraguay igualmente debe continuar
apoyando a Taiwán en los foros internacionales,
especialmente en aquellos
donde discriminatoriamente no se
quiere reconocer su avance y experiencia
científica.
La presencia del presidente Ma en la
asunción del nuevo gobierno el próximo
15 de agosto, será un momento
propicio para relanzar las relaciones tan
fructíferas entre Taiwán y Paraguay.
Es claro que la cooperación y el comercio
deben ser el epicentro para alcanzar
un mayor intercambio que posibilite un
progreso compartido en dos naciones
amigas, hermanas y con un objetivo común:
un mejor bienestar para sus respectivos
pueblos.

Archivo de Noticias

Gente de Prensa