El cambio de Gobierno es una oportunidad para el país

La asunción del presidente Horacio Cartes a la jefatura de Estado es una oportunidad para todo el Paraguay. El compromiso no solo debe ser del gobernante, sino también de todos los segmentos sociales que convivimos en este país. Aunque el Gobierno es el ente rector, los empresarios, las instituciones privadas, trabajadores y la comunidad en general, también deben poner su esfuerzo y hacer su aporte en este proceso de 5 años, en que existen muchas expectativas para un desarrollo individual y colectivo.
Durante muchas décadas el Paraguay ha transitado en la desesperanza. Entramado en enfrentamientos políticos estériles y desgastantesgobernado por presidentes y séquitos más interesados en enriquecerse que pensar en el progreso y bienestar de la población. En la actualidad, Cartes tiene un discurso diferente. Cuando hace casi dos décadas atrás, más allá de sus problemas actuales, le habían preguntado al entonces presidente del Perú, Alberto Fujimori, cómo explicaba el boom económico que registraba esa nación, en cuanto al crecimiento que existía en el PIB, como resultado de las grandes inversiones privadas y públicas, que se observaba en un mayor bienestar de la población, respondía que se había debido a la confianza depositada exclusivamente en técnicos, al menos en los puestos
claves.
Estas son experiencias que hay que tener en cuenta a la hora de respaldar actitudes como la asumida por el presidente Cartes. Nadie puede anticipar si este paso será exitoso o no, pero vale la pena darle tiempo al tiempo. De buenas a primeras, es una buena noticia. También, en más de una ocasión ha dejado en claro que el Estado ya no aguantaba más para ir cargando con más funcionarios en las diversas reparticiones. Se ha comprometido en generar más empleo a través de la radicación de inversiones privadas y mediante obras públicas.
Y es necesario hacer que la gente, las familias, no piensen siempre que el Estado es el único y más directo camino al empleo, amparado en el padrinazgo político. Hay una juventud a la que hay que capacitar. Alentar ese talento e impulsar la creatividad que mueve generalmente a la gente menuda a ser parte del desarrollo de un país. Se debe impulsar la oportunidad de dar becas a jóvenes del campo y de las ciudades que no tengan capacidad económica, a fin de que puedan realizarse como ciudadanos de un Paraguay que debe encaminarse verdaderamente hacia un “nuevo rumbo”.
La disminución de la inequidad social es otro compromiso del nuevo mandatario. No es posible que en una nación potencialmente rica, el 40% de su población viva en situación de pobreza. Afortunadamente, en casi todas las ocasiones Cartes ha dicho que ese era uno de los principales imperativos del Gobierno que asume.
En definitiva, hay expectativas. Las estadísticas muestran que hay optimismo en un 80 % de los paraguayos en que las cosas van a cambiar para mejor. Ante esta circunstancia, extendemos nuestro compromiso de seguir siendo portavoces de ese Paraguay que trabaja en el sector cooperativo, la banca, la industria y el comercio, en el entendimiento de que el nuevo Gobierno encabezado por Horacio Cartes es una gran oportunidad para que el país tenga autoridades serias, honestas, efi cientes y, por sobre todo, con una visión hacia el desarrollo y la prosperidad de nuestro pueblo.

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