Ley de Alianza público-privado es una oportunidad para el Paraguay

La sanción de la Ley de Alianza Público-Privada impulsada por el presidente Horario Cartes, podría ser el gran impulsor de obras elementales que hace tiempo fueron reclamadas por la ciudadanía. Mucho siempre se ha dicho que el Estado no tenía presencia en obras públicas, educación, salud, infraestructuras en general (caminos, aeropuertos y energía, por citar 3 ítems).

De hecho que el Paraguay en diversos aspectos ha sido víctima del olvido y el desamparo, que llevó a vastas comunidades del país a emigrar hacia ciudades como Asunción y Ciudad del Este, estableciendo bolsones de marginalidad y pobreza, a lo que hay que hacer frente en la actualidad.

Al ver el show mediático previo de algunos políticos y sindicatos, buscando evitar por todos los medios la aprobación de la ley, pretendiendo hacer instalar la idea de que el país entero se iba a vender a las transnacionales, no hace más que evidenciar lo fuerte que están inficionados por ideologías decadentes y de contramano con la historia de este tiempo y las necesidades de vastos sectores de la población.

Apropósito, en el libro de Apuleyo Mendoza, Carlos Montaner y Alvaro Vargas Llosa, titulado “Fabricantes de Miseria”, editada allá por 1998, se describía porqué existían y crecían esos bolsones de pobreza en el continente. Identificaban los autores a los políticos, sindicatos, algunos curas y empresarios venales que se enriquecían con estafas al estado.

Y hay que reconocer que en gran medida las virulentas reacciones estaban en buena forma relacionadas con esa fábrica de reciclar miseria, estancamiento y olvido de esas muchedumbres casi analfabetas, que se convierten en un caldo atractivo para los afanes de estos estafadores del desarrollo individual y colectivo.

Se señala que el presidente Cartes tendrá superpoderes para hacer las alianzas con las empresas nacionales y extranjeras, lo cual es absolutamente comprensible para que el inversor tenga la seguridad de que un Gobierno serio garantizará las condiciones para ejecutar las obras que sean necesarias, con reglas claras y precisas.

De todas formas, el Congreso, la Prensa, la Contraloría, la Fiscalía, las organizaciones ciudadanas tendrán que estar alertas ante cualquier desvío que pudiera existir en los contratos y licitaciones a ser efectivizadas en el futuro.

Creemos que el Paraguay ha madurado bastante en los últimos años y ninguna postura absolutista ni autoritaria podría tener éxito en la actualidad. Sin llegar a ese extremo, el propio Cartes ya sintió en carne propia estas señales ciudadanas, tal como se pudo observar en el caso de Goli Stroessner por ejemplo, donde pese a su idea, tuvo que retroceder y dejar de lado el nombramiento en la ONU.

Más allá de estas apreciaciones, entendemos que la alianza público-privada tendrá que ser una de las herramientas importantes en la lucha contra la pobreza, llevando desarrollo a zonas inhospitas y que viven en el desamparo. Con seguridad, servirá igualmente a generar fuentes de empleo y movilizar la economía en general.

Entendemos que es una oportunidad para el Paraguay. El Gobierno debe crear las condiciones y el pueblo aprovechar esta circunstancia para el beneficio colectivo.

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