Fuerte apuesta a la investigación y el desarrollo en Paraguay

Indudablemente  los países asiáticos que en los año 50, en el siglo pasado, estuvieron con una economía pastoril y subdesarrollada, han establecido estrategias bien claras para constituirse en menos de 60 años en potencias globales, que acaparan más del 50 % de las exportaciones del planeta.

La constante fue crear  las bases para que sus instituciones educativas generen y regeneren niños, jóvenes, universitarios y académicos disciplinados, preparados para pensar, debatir y enriquecer el conocimiento. Esto posibilitó el surgimiento de sociedades altamente competitivas y orientadas al progreso individual y colectivo.

En Paraguay aún no se observa un mínimo movimiento en ese sentido. Las viejas estructuras, esos modelos perimidos y obsecuentes continúan siendo las bases que orientan la vida académica y social de nuestros estudiantes, lo cual se ve reflejada en la sociedad de este tiempo.

No obstante hay una buena noticia. Con fondos del FONACIDE el Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología, CONACYT, podrá desarrollar programas por 97 millones de dólares distribuidos en investigaciones, becas y trabajos ya registrados. Se informó que una parte del dinero irá destinados a proyectos de promoción de las ciencias en el país.

Hay temas claves que interesan en el marco de este plan, como ser una amplia investigación sobre el dengue en Paraguay y los problemas ambientales que se dejan sentir en diversos puntos de la República.

Paralelamente al anuncio, fue presentado el Programa Paraguayo para el Desarrollo de la Ciencia (Prociencia), que determinará los beneficiarios con los fondos ya aprobados. Con seguridad, este ente motivará a los investigadores a fin de que presenten sus proyectos para los diversos temas que habrán de desarrollarse.

Después de mucho tiempo en Paraguay la ciencia y las investigaciones han ocupado un espacio de interés importante en las esferas oficiales. Naturalmente que es un punto de partida, cuyos resultados se irán viendo con  el devenir de los años. De todas maneras, es un paso significativo tomando en cuenta que en el Presupuesto Nacional de hace algunos años apenas se destinaban 200 mil dólares anuales (900 millones de guaraníes) para este rubro.

Puede decirse que es un punto de partida que, necesariamente, en los próximos años deberá ir acompañado de otras medidas en el plano académico, donde comenzando por la infraestructura y un currículo educativo arcaico y desfasado han creado generaciones de egresados mediocres que dificultan un mayor crecimiento social y de nuestras instituciones. Este aspecto también es un imperativo para el momento que estamos viviendo.

Indudablemente que la pobreza habrá de disminuir igualmente en la medida que nuestro sistema educativo renueve su filosofía y principios. Al pequeño ciudadano hay que darle las herramientas para que pueda competir en un sistema igualitario de oportunidades académicas.

Hoy celebramos que el Gobierno haya dado un aporte inusual para la ciencia y la investigación. Y esto debe ser el puntapié inicial para encarar otras urgencias que indefectiblemente deben hacerse desde el Estado. Indudablemente que al crecimiento económico, hay que acompañarlo con una revolución educativa.

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