Una huelga que debe propiciar un mayor desarrollo con equidad

 La huelga general realizada el pasado 25 de marzo, estuvo enmarcada en un derecho constitucional que tienen los trabajadores del país. Afortunadamente, la misma transcurrió con tranquilidad, sin incidentes y con la apertura de un diálogo con el Gobierno.                Aunque este hecho haya significado un perjuicio económico estimado en 50 millones de dólares, entendemos que el impacto a nivel interno y externo no es negativo, considerando  que la paralización es una herramienta válida en las democracias más desarrolladas del mundo.

 Implica también una madurez social, al menos cuando no se ven violencias extremas, destrucción de bienes y muertes. Estamos convencidos que nuestro sistema político social saldrá fortalecido tras el acontecimiento, suscitado después de 20 años en el país.

 El propio Gobierno ha reconocido desde un primer momento las deudas sociales existentes, muchas de ellas expuestas en la movilización. Y las corporaciones que forman parte de nuestro conglomerado poblacional, han hecho escuchar sus inquietudes sobre el tema salarial, la falta de caminos, salud, educación y otras reivindicaciones postergadas desde hace décadas.

 De hecho que un Gobierno que tiene 7 meses de existencia no podrá dar respuestas inmediatas a todos los pedidos, por lo que celebramos la instalación de una mesa de diálogo que propicie una paulatina solución a las inquietudes a ser presentadas por los sindicatos y organizaciones campesinas.

 Observamos que se está tratando de dar más oportunidades a la población a través de la generación de empleos, la instalación de nuevas industrias e inversiones en diversos rubros. El Paraguay necesita crecer con equidad y ello solo será posible con el surgimiento de una mayor riqueza que esté acompañado con programas de mitigación de la pobreza, tal como está ocurriendo en la actualidad.

 La clase obrera y campesina representan a una fuerza genuina que también motoriza el desarrollo y la prosperidad, por lo que los reclamos que hicieron escuchar en la jornada de protesta son totalmente atendibles. Y el Gobierno felizmente ha abierto sus puertas, poniendo al Vicepresidente de la República, Juan Afara, al frente de las negociaciones.

 Lo importante es que el diálogo y la paz social vayan de la misma mano, pues en nada ayudan las estériles confrontaciones y violencias que empañan generalmente las acciones que conduzcan a acuerdos que beneficien a las partes.

 En tal sentido, uno de los cuestionamientos de los huelguistas fue a la Ley de Alianza Público Privada (APP), cuya esencia al parecer no es muy bien entendida. Creemos que puede haber diferencias en su modelo de aplicación, pero lo que no se puede pedir es su abolición, considerando las necesidades existentes y la falta de recursos para invertir en programas y obras vitales para el desarrollo.

 En estos momentos Paraguay está consiguiendo resultados importantes en cuanto a crecimiento económico que se reflejan en el PIB. Y en la medida que se sepan administrar las crisis o situaciones de fuerza presentadas, la imagen país saldrá más fortalecida, al menos cuando se envían este tipo de mensajes a los agentes económicos que están observando al país.

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