Los 203 años de historia deben impulsar al Paraguay hacia un destino venturoso

Un nuevo aniversario de la Independencia Patria encuentra al Paraguay en un proceso de cambios y la absorción de nuevos paradigmas, que lo catapulten entre las naciones que tengan una economía previsible, seguridad jurídica, oportunidades a los sectores productivos, una educación acorde a estos tiempos y una mayor equidad social.

Son 203 años de historia. Desde la emancipación de la corona española, una sucesión de hechos auspiciosos, trágicos, emocionantes y felices, se han suscitado. Pero con seguridad las dos guerras que soporto el  país, la de la Triple Alianza y la del Chaco, marcaron épocas de luto, impotencia y lágrimas. Sin embargo nuestra Nación ha sabido permanecer unida y con un espíritu rebelde ante la adversidad, para sobreponerse a esas difíciles circunstancias y reverdecer cohesionada, con un presente y futuro alentador.

Un poco más de dos siglos atrás los próceres nos regalaron un Paraguay libre, se abría una nueva etapa de esperanza pero al mismo tiempo cargaba un gran compromiso para las generaciones venideras. Todos los soñadores que viven con utopías inmanentes al realizar una acción, como aquellos revolucionarios de mayo, habrán pensado y querido un país que trabaje, viva y se desarrolle en un marco de armonía social.

Hoy por hoy son muchos los desafíos y aspectos pendientes, tanto en lo económico, político y social. Pero subyace en el Paraguay una cultura aun egocéntrica, poco solidaria y sin mucha predisposición a los cambios que se precisan en la actualidad.

En estos días, ante un foro de más de 800 jóvenes emprendedores congregados por la Asociación de Jóvenes Empresarios del Paraguay (AJE), el presidente Horacio Cartes recibió una serie de inquietudes ajustadas a la realidad y el momento que vive el país. El Jefe de Estado entendió las observaciones en materia de oportunidades que precisa el sector para su desarrollo y la generación de empleos a una población de casi 300.000 jóvenes que cada año están en edad de trabajar.

Sin dudas el Gobierno está tomando acciones que podrían situar al Paraguay en un lugar de privilegio en el continente. Aquí también la clase política debe asumir su responsabilidad, pues la concepción de dejar de lado actitudes y maniobras del pasado debe ser una línea de conducta a seguir de aquí en adelante.

Nuestro país cuenta con grandes recursos naturales, bastante energía, una juventud que orilla el 70 % de la población, una posición geográfica privilegiada, poca carga impositiva y un clima que posibilita desarrollar todo tipo de producción. Es decir, el progreso de los casi 7 millones de paraguayos depende en gran medida de cada uno de nosotros. El Estado solamente debe crear las condiciones económicas y de seguridad para hacer efectivo un crecimiento compartido.

Nuestro mejor legado a los próceres de Mayo debe estar consustanciado con la honradez, la solidaridad y un inalterable compromiso con la creación de nuevas oportunidades para todos los conciudadanos. Si cada mañana nos levantáramos con esta actitud, el Paraguay de los próximos años tendrá un futuro venturoso.

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