Cooperativas, Gobierno y las recetas del FMI

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Emilio Lugo
emiliolugo54@hotmail.com
 
Como en tantas ocasiones, estuvo en nuestro país la delegación del FMI que periódicamente viene a controlar si el gobierno cumple sus órdenes y orientaciones económicas y financieras. Y como si nada, entre sus conocidas recetas, los técnicos recomendaron la aplicación de más impuestos, incluyendo a las cooperativas. Aumentar los ingresos fiscales es la consigna. Por favor señores, el problema en Paraguay no es el ingreso, ya que entran suficientes recursos, sino al malgasto público.
Se cuidaron de señalar, como objetivo central, como deber del Gobierno, la necesidad de combatir el derroche en el gasto público, por la
 corrupción e impunidad imperantes. Mencionaron, de paso que se deben reducir los gastos corrientes y combatir la evasión impositiva con
 as que coincidimos todos.
No es casual que nuevamente apunten contra las empresas de economía social. Siempre fueron partidarios de someter a las Cooperativas bajo la Regulación del Banco Central, aplicarles Normas Bancarias propias de las empresas de capital, despreciando la esencia solidaria, la función social que cumplen las cooperativas. En esta oportunidad están presionando al Poder Ejecutivo y a los parlamentarios para aplicar
normas impositivas propias de las empresas comerciales, a las cooperativas que son instituciones de servicios de carácter solidario. En verdad, la cooperación y ayuda mutua despiertan el odio de estos ejecutivos que llegan a nuestros países, se instalan en hoteles lujosos y con mirada
y conciencia indiferente a la realidad y el dolor humano, dictan lo que se debe hacer para lograr la “reactivación económica”, “los cambios estructurales” el equilibrio macroeconómicoese discurso que esconde sus verdaderas intenciones. Yo recuerdo con vergüenza, decía Josep
Stiglitz en una entrevista, que como ejecutivo del Banco Mundial llevaba las recetas a los gobiernos de los países pobres del África. Y uno de esos Presidentes, en una ocasión me dijo, mire señor, si aplico estas recomendaciones que ustedes me dictan, mi pueblo va a sufrir hambre.
Y las recetas del FMI son iguales, en Latinoamérica, África, Europa. Esto es, aumentar la deuda externa, en complicidad con gobiernos corruptos, evitar el déficit fiscal, la inflación y otras medidas monetaristas con el simple objetivo de asegurar el pago de los enormes e improductivos préstamos que sirvieron para alimentar la corrupción y enriquecer a los gobernantes de turno, en ese período trágico e indignante de nuestra historia que abarcan las décadas del 60, 70, 80 y 90. Para más detalles se puede consultar con las familias y empresas que se beneficiaron durante las dictaduras militares latinoamericanas,incluyendo la del general Stroessner en Paraguay.
La herencia que dejaron a sus pueblos estos dictadores criminales, que cumplían fielmente las exigencias del FMI, es una impagable deuda externa que sirvió para sostener los organismos de seguridad y represión del Estado, causantes de miles de muertos, torturados y desaparecidosenriquecer a las camarillas dominantes en Argentina, Brasil, Uruguay, Chile, Paraguay y otras naciones americanas. Esa deuda corrupta que ya en el proceso democrático tuvieron y tienen que pagar todos los ciudadanos. Para eso son los impuestos, entre otras cosas.
Conocemos la historia de este organismo multilateral que representa la política monetaria de los grandes centros financieros de poder mundial cuyo objetivo es promover y consolidar la globalización del capitalismo. Creado el 22 de julio de 1944 en EE.UU., su preocupación mayor es garantizar la estabilidad monetaria internacional cuidar que se siga rindiendo culto al capital financiero que busca someter permanentemente a los pueblos del mundo. Se les acusa de otorgar créditos atados a sus deshumanizantes recetas que obliga a los gobiernos a cumplir las mismas. A los del FMI poco les conmueven los efectos del modelo económico actual, con base en la ganancia del capital. Nos referimos a la destrucción de los recursos naturales, la contaminación del medio ambiente que provoca el calentamiento global y los graves cambios climáticos que ponen en riesgo la vida en nuestro planeta. Para ellos el lucro está por encima de la vida. Las duras recetas que ordenó aplicar el FMI, tanto en Latinoamérica, en diversas etapas, como en Europa, durante la última crisis financiera mundial iniciada en el segundo semestre del 2008, han golpeado sin misericordia a los sectores más pobres. España, Portugal, Irlanda, Italia, Grecia etc., recientemente, probaron el jarabe Fondomonetarista.
El resultado ha empeorado las condiciones de vida de millones de personas. Cierre de empresas, pérdida o precarización del empleo y el trabajo, desocupación, severos recortes de inversión en salud, educación, seguridad social, jubilación y otras funciones del Estado. Y todo esto para permitir, por un lado, que los Estados, los bancos centrales acudan presurosos con miles de millones de dólares y euros, en auxilio, de los grandes banqueros y empresas financieras multinacionales que causaron la crisis, quienes nunca recibieron ningún castigo. Mientras, por el otro, se condenaba a los pueblos de esos países a enfrentar la crisis, profundizando la desigualdad, es decir, el abismo entre ricos y pobresagravando las carencias en los servicios públicos básicos, como la salud. Recordamos las palabras del ya mencionado economista y profesor norteamericano Josep Stiglitz, ex-presidente del Banco Mundial y Premio Nobel de Economía en el año 2001, quien afirmaba, refiriéndose a la última crisis económica y financiera mundial, que la mejor manera de enfrentar la misma es no aplicar las recetas del FMI.

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