La Cooperativa, es la mejor alternativa de solución al problema de los cuidacoches

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Por Oscar Latorre
En los últimos días, una noticia que ocupó varios medios de comunicación fue la ordenanza de la Junta Municipal de la Ciudad de Asunción que prohíbe la presencia de limpiavidrios en las calles y el anunciado veto parcial por parte del Intendente Mario Ferreiro.
No puedo dejar de preguntarme el motivo por el cual la ordenanza en cuestión se limitó a los limpiavidrios, dejando de considerar a los cuidacoches, que también constituyen diariamente un verdadero azote, por ilegal y punible, para los propietarios de vehículos que se estacionan en diversos puntos de la ciudad.
Reconozco que la solución de este grave problema no pasa simplemente por ejercitar la actividad del órgano de persecución penal y exige la impostergable participación consciente, meditada y comprometida de parte del gobierno central y de la municipalidad local.
Dentro de este contexto, ratifico mi pleno convencimiento de que el problema de los cuidacoches y de los limpiavidrios tiene un solo camino que ofrece posibilidades de abarcar un considerable número de personas y de ofrecer “alternativas laborales” con proyección de futuro y que pueda resultar atractiva para los afectados.
En este sentido, estoy absolutamente convencido que la estrategia de organizarlos en cooperativas multiactivas que ofrezcan a la ciudadanía los servicios de artes y oficios (plomería, albañilería, mecánica automotriz, jardinería, etc.) que en la actualidad no son fáciles de conseguir, constituye la formula más seria y perdurable para intentar acabar con estos dos flagelos.
Además, el principio de solidaridad y una estructura organizada, fortalecerá la proyección de la entidad cooperativa a ser creada, superando las consecuencias del individualismo que necesariamente se planteara de no recurrirse a la modalidad propuesta.
Desde luego, eso requerirá un periodo de capacitación a los futuros socios de la cooperativa a ser constituida y, para ello, será necesario el compromiso y la amplia participación del Servicio Nacional de Promoción Profesional.
Debe también tenerse presente que la educación cooperativa esta impuesta por la ley de cooperativas y obliga a estas entidades a destinar parte de sus excedentes anuales, a la educación cooperativa. Por consiguiente, esto podría ser ofrecido sin costo para el estado ni para la municipalidad y solo requerirá de acuerdos con las principales cooperativas que operan en Asunción.
Por otro lado, para asegurar que los servicios ofrecidos tengan una demanda concreta y extendible a largo plazo, una vez concluido el proceso de capacitación de los nuevos socios cooperativistas, las instituciones del gobierno central y de la municipalidad podrían suscribir contratos con la nueva cooperativa para que esta le brinde determinados servicios que son requeridos normalmente por esas entidades públicas.
Si pretendemos una verdadera solución al problema planteado por los cuidacoches y limpiavidrios, se deberá necesariamente dejar de lado las exquisiteces administrativas y tomar las decisiones en miras del interés general de acabar con las actividades de estos verdaderos grupos que constituyen un verdadero tormento para la ciudadanía.
La solución planteada solo requiere voluntad política, porque gran parte de los costos que la misma requerirá, por lo menos en cuanto a la formación de los socios, deberán ser absorbidos por las propias cooperativas que participen del proyecto.
Cuando un grave problema como la actividad de los cuidacoches y limpiavidrios no obtiene respuesta alguna por parte del gobierno central o de la municipalidad, la solución a ser implementada naturalmente ira dificultándose y es lo que, precisamente, ha ocurrido en el caso planteado. La policía y los sucesivos gobiernos municipales han entregado las calles de la ciudad para que un grupo de personas, cuyo número fue incrementándose con el correr de los años, se posicionaran como los dueños de las calles y esa omisión tiene un costo que hoy hay que asumir necesariamente, para ofrecer una solución real, concreta, efectiva y definitiva a la ciudadanía.
La gente está cansada de semejante impunidad y falta de seguridad pública. Es el momento de ocuparse de una verdadera solución al conflicto y hasta podrían existir otras mejores soluciones que la planteada. Lo que no se puede permitir, bajo ningún concepto, es que la actividad delictuosa de estos grupos continúe alegremente a la vista de las autoridades encargadas de la persecución penal y, peor aún, con la protección indisimulada por parte de ciertas autoridades de la comuna de Asunción.
Por último, la solución propuesta requiere un tiempo para su implementación, que es aquel que deberá ser destinado a la capacitación de los futuros socios de la cooperativa. Mientras tanto, posiblemente resultara inevitable la continuación de las actividades de estos grupos marginales, que deberá necesariamente cesar por completo y autorizarse el ejercicio de la acción penal pertinente, luego de transcurrido el plazo asignado para la capacitación operativa y técnica que será requerida. Por respeto a la ciudadanía, una vez concluido el periodo de capacitación, debe descartarse por completo toda posibilidad de conceder alguna prorroga para la continuidad de estos servicios no requeridos, que es muy factible cuando concurren intereses electorales de las autoridades encargadas del diseño, implementación y seguimiento del proyecto de solución, cualquiera que este sea.
Estoy absolutamente convencido de que el sistema cooperativo es una alternativa válida para resolver un problema tan complejo como el abordado, que plantea aspectos sociales y comisión de hechos punibles simultáneamente. Me he permitido abordar nuevamente este tema a falta de otras soluciones que pudiesen haber sido planteadas en relación a un problema ciudadano que no admite más postergaciones para ser atendido y definitivamente resuelto.

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