Cargar con impuestos a los pobres no es la solución

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Abog. Francisco Valle Gómez

vallegom.francisco@gmail.com

 

La prensa escrita, todos los días en los últimos meses nos ha informado sobre casos de sobrefacturación, viáticos cobrados por viajes no realizados, familias completas percibiendo salarios en instituciones públicas, salarios muy elevados que no condicen con la realidad del país, contrabando, uso irregular de cupos combustibles y varios otros hechos para nada plausibles.

En contrapartida, en los mismos medios de comunicación escrita vemos que nuestros niños estudian bajos carpas agujereadas, que campesinos luchan por un pedazo de tierra, que muchos compatriotas mueren en hospitales públicos por falta de medicamentos, que funcionarios públicos ganan salarios bajos con los que apenas pueden comer, que Ciudades enteras se encuentran totalmente aisladas por las inundaciones sin que el Estado pueda impulsar una solución a largo plazo (Alberdi) y otros problemas que el Estado, por algún motivo, no está pudiendo atender como se debe.

Es verdad que también vemos que el Estado cumple varias de sus funciones gracias a funcionarios públicos honestos y comprometidos, que se ha invertido en obras públicas y en consecuencia generado trabajo, que se ha mostrado apertura hacia el camino de la transparencia administrativa y gracias a ello hemos conocido el manejo de los fondos públicos y varios otros cambios que son plausibles y que no podemos dejar de mencionar.

Sin embargo, como puede notarse con los sencillos ejemplos de los párrafos anteriores, en realidad no faltan recursos al Estado para el cumplimiento de sus funciones. Lo que falta es que sean distribuidos de una manera más razonable, equitativa y justa, y ello no es solamente obligación del Ministerio de Hacienda, sino también del Congreso Nacional.

Pero, no solo el Congreso Nacional es el responsable de aprobar un Presupuesto General de Gastos de la Nación muy abultado y de difícil cumplimiento, también quienes proponen dichos presupuestos tienen responsabilidad y también todos nosotros, que emitimos nuestros votos para elegir a las autoridades nacionales, equivocándonos cada cinco años, desde que tengo memoria.

Entonces, la solución NO ES CARGAR MAS IMPUESTOS SOBRE LOS POBRES y me refiero al IVA a los préstamos de las cooperativas, específicamente.

La solución podría consistir en distribuir y utilizar más racionalmente los recursos generados por los impuestos vigentes, disminuir la evasión de impuestos, luchar contra el contrabando, crear las condiciones para generar fuentes de trabajo en el sector privado, capacitar y pagar bien a quienes ya están en la función pública, reduciendo al mínimo nuevas incorporaciones y por sobre todo, analizar bien las propuestas electorales que tenemos en nuestras manos, cada cinco años.

Generar más impuestos sin controlar primero los gastos podría ser una solución temporal, un parche por unos meses que en breve quedaría nuevamente sobrepasado por la avalancha de gastos y el Estado se vería nuevamente obligado a crear más impuestos o aumentar los vigentes para aplastar aún más a la población más humilde.

La población cooperativizada no está preparada para soportar más cargapara mantener los beneficios de un pequeño grupo y a juzgar por las marchas y manifestaciones que se están realizando, los cooperativistas y otros sectores olvidados por el Gobierno no están dispuestos a tolerar más injusticias.

El Congreso Nacional tiene la responsabilidad y la obligación de oír el clamor de la gente que los votó, sancionando en consecuencia una Ley que rectifique el error instalado en la Ley N° 5.501/15, confiriendo nuevamente la exención del IVA a los actos cooperativos y autorizando el uso exclusivo del sistema de elección de autoridades utilizado desde hace décadas por el 99% de las Cooperativas en todo el país, que es el sistema nominal.

Confiamos en que nuestras autoridades nacionales entenderán el mensaje de la gente cooperativizada y otros sectores olvidados por el Gobierno Nacional, ya que, de no hacerlo, más de un millón seiscientos mil cooperativistas los recordarán en el cuarto obscuro, en las próximas elecciones nacionales

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